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Resonancia: Ciudades desiertas

 

Los libros encierran narraciones de historias reales y ficticias, existe una comunión entre lo vivido, las fantasías, las ideas y los sueños del autor, reflejados en historias y personajes que son tomados muchas veces de la realidad y otras que van más allá de la lucidez y cotidianidad en la que estamos sumergidos los lectores.

En ese viaje por las letras, nos encontrarnos con las ideas de personas de otras épocas y latitudes, que nos invitan a dialogar, conocer y reconocer nuestras propias vivencias y pensamientos; los libros son puertas a innumerables universos.

Los sonidos son únicos y forman parte inevitable en nuestras vidas. Tienen una función de identidad social y un significado propio en un espacio y tiempo determinado.

Todo tiene sonido y no podemos escapar de él, es parte primordial de la cotidianidad; la música, el ruido, el silencio, las onomatopeyas, construyen un discurso de nuestro entorno. La literatura no se escapa de esa influencia y por lo tanto, escritores y poetas hacen referencia de los sonidos para crear ambientes y darle vida a las palabras.

En la literatura, el sonido al igual que el lenguaje hablado sufre una metamorfosis para ser plasmado en el texto. Dada la importancia de éste no es nada extraño encontrarnos con descripciones, ya sean breves o extensas, de sonidos que podemos recrear en nuestra imaginación al momento de leerlos.

Queremos compartir con ustedes, anotaciones de algunos libros en los que hemos encontrado descripciones de sonidos del entorno y la época donde se desarrolla la historia.

En esta ocasión, toca el turno a la novela de José Agustín, Ciudades desiertas, publicada el primero de enero de 1982. Es la historia de amor de Susana y Eligio, dos mexicanos que viajan a una pequeña localidad de Estados Unidos. El autor, con sentido del humor, no sólo hace un recorrido por el territorio del vecino país sino que realiza una crítica a la sociedad gringa, de sus costumbres y prejuicios. Plasma además, a través de sus personajes, las diferencias sociales y culturales con nuestro país y otros lugares del mundo.

Aborda también los embrollos de las relaciones de pareja: la ira, el miedo, los celos, la ironía, la risa, el llanto y el amor. Según la crítica es “considerada la primera novela verdaderamente antimachista escrita en México, el primer intento de amar en forma rabiosa a una mujer”. Dicha historia ha sido adaptada al cine bajo el título “Me estás matando Susana”, estrenada en agosto del 2016.

Transcribimos algunos fragmentos en donde el sonido hace gala de su presencia. Los textos muestran, a través de la descripción de sonidos, silencios y objetos, el lugar y la época en que está ambientada:

… y Eligio consideró que en el aeropuerto de Chicago ocurría algo anormal… Tardó largo rato en darse cuenta de que lo que había allí era un silencio extrañísimo, ¿cómo era posible que en ese enorme hangar, terriblemente largo, con bares, restoranes, cabinas telefónicas, tiendas anodinas de gringo curios, altoparlantes y máquinas incomprensibles pudiera haber tal silencio? Hasta los motores de los aviones parecían emitir sordos ronroneos. ¡Y tanta gente, tan silenciosa! Deambulaban de aquí para allá, con prisa, sin ver a los demás, con aire de ejecutivos serios y eficientes, tal como lo proclamaban en sus trajes delicadamente ¡cortados por Sears Roebuck! Silencio inquietante. Claro que había infinidad de sonidos, pero a fin de cuentas era como si no hubiese nada: un congelador inmenso…

…Al pobre Eligio se le quemaban las ansias por ver las cámaras fotográficas y los equipos de sonido, ay mi amor, mira nomás qué chulada de aparatos, y nosotros con el modular de a peso que tenemos allá, a como dé lugar tenemos que llevarnos algo bueno, ¿no crees? ¿Sí? ¿Y cómo lo vamos a pasar? Pues a ver cómo, porque de que la gente pasa las cosas eso que ni qué. Quieren que la gente no le llegue al contrabando pero te dan pura basura. Y carísimo. La industria en México es lo más subdesarrollado. En cambio aquí mira, carajo, agregó Eligio y puso a funcionar su calculadora, ¡Susana, no es posible, este amplificador padrísimo cuesta quince mil maracas a la nueva paridad, échate ese trompo a la uña! A mí me gustan los equipos chiquitos. Sí, están efectivísimos, y dicen que suenan increíble, incluso mejor que muchos grandes. Éste sale en veinte mil, tú, el equipo completo. Se asombraron también al ver que desconocían tantas cosas, aparatos deslumbrantes con todo tipo de luces, botones, palancas y memorias: modeladores de sonido, expansores de frecuencia, inhibidores de contracción, generadores de prevenciones, sensibilizadores ecualizantes, contorneadores de respuesta oblicua, reverberadores de contingencias acrónicas, ¡y mira las teleras gigantes!, se ven efectivísimas, ¡puta, están pasando Supermán!, y a Eligio le costó trabajo no sentarse a ver la película entera. Tenía que comprar algo y se decidió por una grabadora estereofónica de audífonos, se oye sensacional, esta mirruña le da las mil y las malas al de la casa. Compraron dos pares de audífonos para oír la música juntos…

Libro: José Agustín. Ciudades desiertas. Pgs. 51, 52, 83, 84.
Primera edición Alfaguara en México 1995. México, D.F.

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