Cajita Musical fabricada en 1940 apróximadamente con el tema Claro de Luna de Claude Debussy.
Claude-Achille Debussy (Saint-Germain-en-Laye, Francia, 22 de agosto de 1862 – París, 25 de marzo de 1918) fue un compositor francés. (Más información en wikipedia)
Crestomatía: Siete años en el Tíbet.
Dirección: Jean-Jacques Annaud
Guión:Becky Johnson
Música: John Williams
Fotografía: Robert Fraisse
Más información: Wikipedia – Siete años en el Tíbet
Ellos son mi despertador, cuando los escucho sé que ya son las seis de la mañana y es hora de levantarme, comenta entusiasmada la bióloga María del Carmen Tevera Acuña, quien a través del programa radiofónico “Radiombligo” (www.radiombligo.com.mx) nos invitó para hacer el registro de los presentes audios, los cuales fueron tomados en dos puntos diferentes de ese pequeño santuario.
Ella, junto con su esposo y sus vecinos, que habitan en una colonia ubicada en el lado oriente de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, han emprendido una ardua labor de protección al área verde de árboles antiguos que rodean el paso de lo que alguna vez fue río.
La solidaridad que demuestra este grupo de personas, invita a la reflexión sobre las acciones inmediatas que hay que hacer en pro de nuestro habitat; no basta el registro y archivo gráfico o sonoro para la conservación de nuestra gran casa, también se necesitan los esfuerzos concretos que podemos realizar cada uno de nosotros, sin esperar que grandes corporaciones o las autoridades hagan algo al respecto.
Consideramos que es oportuno en este espacio compartir con ustedes fragmentos del libro “Ecología, espiritualidad y conocimiento” (editado por www.pnuma.orgy www.iberopuebla.net, 2003), resultado del conjunto de ideas surgidas de la experiencia académica y social del ecólogo, poeta, ensayista y dibujante Víctor M. Toledo www.victormtoledo.com:
El vértigo del mundo contemporáneo se ve atenuado mediante el reconocimiento de la existencia de una sociedad globalizada cuyos mecanismos perversos es necesario develar y superar (la “sociedad del riesgo”), para sustituirla por un nuevo modelo societario y civilizatorio (la “sociedad sustentable”).
Autor: Emilio Ruiz
Lugar: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; México
Fecha: Junio 07 de 2008.
Hora: 06:10 hrs.
Equipo: Minidisc NetMD MD-N707, micrófono de construcción casera (más info)
Continuación de primera parte:
Para vivir como humanos –afirma Leonardo Boff (2001:25)- los hombres y las mujeres necesitan establecer ciertos consensos, coordinar ciertas acciones, refrenar ciertas prácticas y construir expectativas y proyectos colectivos. Se necesita un punto de referencia para la totalidad de los seres humanos, habitantes del mismo planeta, que ahora se descubren como especie, interdependientes, habitantes de una misma casa y con un destino común.
Antes que todo se es parte de una especie biológica (el Homo sapiens), dotada de una historia y necesitada de un futuro, y con una existencia ligada al resto de los seres vivos que integran el hábitat planetario y, por supuesto, en íntima conexión con el planeta mismo. Esta conciencia la adquiere el ser humano mediante un acto de socialización, es decir no es producto de una iluminación individual, sino que se deriva de su participación en un proceso colectivo de reflexión y autocrítica.
La conciencia de especie no sólo permite recobrar una percepción original del ser humano, hoy casi olvidada o suprimida en la realidad industrial: la de su pertenencia (y por consiguiente su identificación) con el mundo de la naturaleza. También lo conduce a restablecer un comportamiento solidario con sus semejantes vivientes (humanos y no humanos) y no vivos a edificar una ética de la supervivencia basada en la cooperación, la comunicación y la comprensión de una realidad compleja.
Autor: Gabriela G. Barrios.
Lugar: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; México
Fecha: Junio 07 de 2008.
Hora: 06:10 hrs.
Equipo: Minidisc NetMD MD-N707, micrófono de construcción casera (más info)
La Biblioteca México (estación Balderas de la línea 1 del metro, ciudad de México) fue la primera biblioteca de mi vida, estudiaba la secundaria y atravesar gran parte de la ciudad para llegar a ella era ya una aventura. En el bachiller se convirtió en mi oasis, el lugar ideal para escapar del mundo y su bullicio al tiempo que me trasportaba a otros mundos en los que el silencio fue mi compañero. Al ingresar a la universidad se volvió mi segunda casa. Hay otras bibliotecas, claro, pero ninguna como ella.
El entrar y caminar hasta los estantes es iniciar el viaje, donde nos esperan una y mil historias. Sus paredes, monocromáticas y aparentemente frías, vigilan que algo del exterior no interrumpa el encuentro.
Te invito a elegir un libro, yo tomo una obra sobre mujeres en la historia; ya sentada, coloco el ejemplar sobre la mesa de madera, y antes de leer, paseo la mirada por la sala, me intriga la figura de un hombre que lee y escribe en una mesa a mi izquierda, no es su figura delgada, ni su barba, sus lentes, su pelo medio alborotado, su camisa blanca desgastada o sus huaraches lo que me intriga, sino el costal que descansa a un lado de su silla, me pregunto qué va cargando por el mundo, a qué se dedica, qué está leyendo. Vuelvo a mi texto.
Escucho el silencio, apenas alterado por el murmullo de algún lector sorprendido o divertido, y el inconfundible sonido del cambiar de hojas; te veo, allí, frente mí, y me siento feliz porque puedo compartir contigo este espacio, este momento.
Tomo el libro entre mis manos, lo veo, lo huelo, lo disfruto antes de abrirlo. Por fin dejo que me hable, que me cuente la vida de esas mujeres maravillosas que se atrevieron a ser ellas. Inicio la lectura con las heroínas románticas e inmediatamente busco a las mujeres difamadas: Lucrecia Borgia, Malinche, María Antonieta. Nuevamente recorro la sala con la mirada, ha llegado más gente, sobre todo jóvenes; el hombre del costal sigue ahí.
Ahora me atrapan las mujeres de acción y termino con mujeres entre bastidores. Me distraigo observando a la gente. Me dices, mira: tu hijo. Volteo a mi derecha y veo a un joven delgado, blanco, con lentes, coleta y gorra, lleva sus audífonos puestos y una mochila en la espalda, viste pants. Sí, se parece a mi hijo Antar. Lo imagino caminando en este lugar años más adelante, cuando tenga la edad de ese chico. Sonrío. Es hora de recorrer otras áreas.
Te atraigo hacia el jardín, las mesas están ocupadas. Recuerdo cuando llegaba con mis compañeras de la universidad y leíamos ahí o discutíamos sobre la forma en que trabajaríamos la información recabada. También venía con mi novio. Leíamos en silencio, escuchando sólo el canto ocasional de un pájaro o la voz de nuestros vecinos de banca. Lo importante era sentirnos juntos y el roce de nuestras piernas era suficiente para sabernos ahí. En ese tiempo la hemeroteca era nuestra especialidad. Trato de tomar una foto bonita con mi celular, me gusta una pequeña palmera. Haces tus propias fotos. Te veo feliz.
Entramos a la sala José Vasconcelos. No la conocía. Es un lugar hermoso. Con mesas de madera, libreros que ocupan tres paredes y escaleras con rieles. Cuadros de paisajes. Pides permiso para tomar fotos; yo me siento en la escalera de cemento y te observo caminar, agacharte, subir, bajar, buscando el mejor ángulo, la luz, el detalle que cautive tu atención.
Antes de irnos visitamos los baños. El techo, con sus grandes vigas de madera, me gusta. Es como si estuviéramos en una cabaña dentro de un castillo. Mientras lavo mis manos, me veo en el espejo. Arreglo mi pelo y me pongo pintalabios. Salimos.
Sé que tardaré en regresar pero me llevo esta imagen, este silencio, este olor, que llenarán la oquedad de mi memoria. Algo de mí se queda aquí. Volteo para despedirme con la mirada de la Biblioteca México, mi biblioteca. Ahora encaminamos nuestros pasos hacia el mercado de artesanías. El sonido de una cumbia nos acompaña.
Autor del escrito: Leticia Bárcenas
Autor del archivo sonoro: Gabriela G. Barrios.
Lugar: Ciudad de México.
Fecha: Abril 17 de 2008.
Hora: 17:05 hrs.
Equipo: Minidisc NetMD MD-N707, micrófono de construcción casera (más info)
Para la segunda mitad del siglo XX la Ciudad de México presentaba graves problemas de transporte público y congestionamiento de la red vial, particularmente en la zona Centro, donde se concentraba el 40 por ciento del total diario de los viajes realizados dentro de la ciudad, en este lugar y sus alrededores circulaban 65 de las 91 líneas de autobuses y transportes eléctricos de pasajeros. En las horas pico del tráfico, la velocidad de circulación era menor a la de una persona caminando.
El principal promotor de la construcción del Metro fue el ingeniero Bernardo Quintana quien, al frente de la empresa Constructores Civiles y Asociados (ICA), realizó una serie de estudios que permitirían un anteproyecto y más tarde un proyecto de construcción de un Metro para la Ciudad de México, el cual se presentó a diferentes autoridades del Distrito Federal, sin embargo es hasta el 29 de abril de 1967 que se publica en el Diario Oficial el decreto presidencial mediante el cual se crea un organismo público descentralizado, el Sistema de Transporte Colectivo, con el propósito de construir, operar y explotar un tren rápido con recorrido subterráneo para el transporte público del Distrito Federal.
Meses más tarde el 19 de junio de 1967, en el cruce de la avenida Chapultepec con la calle de Bucareli se llevó a cabo la ceremonia de inauguración de las obras del Metro de la Ciudad de México. Dando inicio a la obra civil más grande en la historia de la ciudad, tanto por su dimensión y costo, como por el beneficio que aporta a sus habitantes.
Escasamente dos años más tarde el 4 de septiembre de 1969, un flamante convoy naranja hizo el recorrido inaugural, entre las estaciones de Insurgentes y Zaragoza.
El Metro es, probablemente, la obra civil y arquitectónica más grande y compleja de la Ciudad de México. Su principal característica es que está en un proceso permanente de transformación y crecimiento, por la incorporación de nuevas tecnologías y la ampliación de la red.
Fuente: www.metro.df.gob.mx
Autor: Gabriela G. Barrios
Lugar: Ciudad de México
Fecha: Abril 17 de 2008.
Hora: 10:10 hrs.
Equipo: Minidisc NetMD MD-N707, micrófono de construcción casera (más info)