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Caja musical amarilla

Caminábamos en las calles del centro de la ciudad llenas de contaminación auditiva por el alto volumen de la música de diversos locales comerciales, el claxón de automovilistas desesperados, murmullos y hasta gritos de personas, estaba en la búsqueda de material para hacer un encuadernado, entramos a una mercería que es la única tienda que aun me hace recordar las mañanas de los sábados en que iba de la mano de mi madre.

En ese lugar el tiempo se ha detenido, conserva sus vitrinas y estantes que se ven majestuosos en ese pequeño local llamado Mercería Gutierrez que en sus paredes de afuera tiene la leyenda: hilos, regalos, estambres, adornos para vestido y joyería de fantasía.

El calor es sofocante, entramos a prisa, saque el papel donde me indicaba que tendría que pedir hilo transparente, la señora con canas y bifocales desenrollaba un listón de cuadros azules, parecidos al diseño de su mandil, la señora deja el grueso listón y saca de una de sus gavetas el hilo solicitado, veo una hilaza de color turqueza y no dudo en pedirla, hace la nota, pago y antes de salir encuentro a mi amiga viendo en la vitrina que está en el centro del lugar, un reloj y una pulsera de piedras verdes, me asomo y recorro con la vista los variados objetos, en el último departamento, un rollo de listón cafe llama mi atención, me agacho para ver el detalle, pensaba en el cuaderno que realizaría con la ayuda de mi maestra.

Al lado del rollo apenas se podía ver el borde de una pequeña caja amarilla, di un sobresalto solo de imaginar lo que podría ser, llame a otra de las señoras y le pedí que me la enseñara, entre las explicaciones tras el vidrio que nos separaba para que me pasara la caja, le pregunte si era una cajita musical, confirmó mis sospechas, en ese momento sonreí y mire a mi amiga que me observaba riendose.

Tome la pequeña caja con cuidado, la vi detenidamente, en el frente tiene una calcomanía pálida rosa con una niña, donde se alcanza a ver: “LADY-MATE-TOYOMEX”, la tapa tiene la imagen del mar con un pez grande y blanco y otros más pequeños y de colores claros, abajo de la caja entre sus delicadas patas, habitan dos tornillos y una cuerda, además de unas letras grabadas en el plástico: ROBIN. HECHO EN MÉXICO, a su lado un papel blanco con diurex indicaba el precio, que se desprendió en ese momento. La abrí, en su interior tiene el espejo que refleja dos pequeños departamentos de terciopelo rosa, su textura por dentro y fuera demuestra que esa caja había estado por años en ese aparador, incluso el espejo guarda el polvo del tiempo ¡Vaya suerte de encontrar ese pequeño tesoro!

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La cerre emocionada, le di cuerda, al abrirla el sonido aumentó el bienestar al escuchar “Hey Jude” de los Beatles. En ese momento entendí que cuando uno siente que todo está perdido, sucede algo extraordinario y por muy sencillo que sea nos rescata de nuestro letargo y por un sólo instante se puede sentir eso que llaman felicidad.

Ficha técnica del registro

  • Grabado por: Archivosonoro
  • Fecha del registro: 15/10/2009 a las 07:51 p.m.
  • Lugar: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; México.
  • Equipo utilizado: Grabadora Sony ICD-UX80 Stereo

Secciones: archivos Cajas Musicales

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